{"id":15010,"date":"2020-07-01T15:40:21","date_gmt":"2020-07-01T15:40:21","guid":{"rendered":"https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/?p=15010"},"modified":"2020-07-30T14:31:30","modified_gmt":"2020-07-30T14:31:30","slug":"neuronews-el-covid-19-puede-enfermar-el-cerebro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/?p=15010","title":{"rendered":"Neuronews:  El COVID-19 puede enfermar el cerebro"},"content":{"rendered":"<h6 style=\"text-align: left\"><strong>Neuronews:  El COVID-19 puede enfermar el cerebro\u00a0<\/strong><\/h6><p><strong><em>Por Constanza Contreras\/ CINV.<br \/><br \/><\/em><\/strong><!--more--><br \/>\u00a0<img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-15011 alignleft\" src=\"https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/brain-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/brain-300x225.jpg 300w, https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/brain-768x576.jpg 768w, https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/brain-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/brain-733x550.jpg 733w, https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/brain-733x550@2x.jpg 1467w, https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/brain-80x60.jpg 80w, https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/brain-80x60@2x.jpg 160w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Como cada ma\u00f1ana, Romina, de 34 a\u00f1os, se levant\u00f3 para ir al consultorio donde trabaja como kinesi\u00f3loga en la Regi\u00f3n Metropolitana. Hac\u00eda 3 d\u00edas que su apetito hab\u00eda disminuido, acentu\u00e1ndose porque no le sent\u00eda demasiado sabor a lo que com\u00eda. Comenz\u00f3 con intensos dolores de cabeza, fotofobia y dolores musculares que le impidieron ir a trabajar al d\u00eda siguiente, pero el reposo no ayud\u00f3. No pod\u00eda moverse muy r\u00e1pido debido a fuertes mareos que incluso le dificultaban ir al ba\u00f1o, por lo que decidi\u00f3 acudir al m\u00e9dico. \u201cNunca tuve tos o s\u00edntomas respiratorios\u201d, nos dice Romina, pero su resultado de la prueba dio positivo para el SARS-CoV-2.\u00a0<br \/><br \/>El SARS-CoV-2, llamado as\u00ed por su predecesor SARS-CoV, causante del s\u00edndrome respiratorio agudo severo en el brote del a\u00f1o 2003, es un coronavirus que produce la enfermedad denominada,\u00a0por la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud\u00a0(OMS), COVID-19. Este tipo de virus tiene la capacidad de adaptarse r\u00e1pidamente, por lo que le es relativamente f\u00e1cil cruzar las barreras entre especies, favoreciendo el desarrollo de epidemias y pandemias. En general, el trastorno ha sido mayormente descrito como un cuadro respiratorio que incluye fiebre, tos y fatiga, pero han comenzado a aparecer reportes de manifestaciones neurol\u00f3gicas asociadas a la enfermedad en una proporci\u00f3n notable.<\/p><h6><br \/>El primer trabajo que analiz\u00f3 los s\u00edntomas neurol\u00f3gicos de pacientes con COVID-19 fue realizado en China por el equipo de Ling Mao del Departamento de Neurolog\u00eda del Hospital Uni\u00f3n durante enero y febrero del a\u00f1o 2020, donde se estudiaron los datos de 214 pacientes de 3 centros hospitalarios de Wuhan. Se analizaron los registros m\u00e9dicos, ex\u00e1menes de laboratorio e imagenol\u00f3gicos y se separaron en dos grupos: los que seg\u00fan la Sociedad Tor\u00e1cica Americana eran casos severos y los que no lo eran.<br \/><br \/><\/h6><h6>Por otra parte, las manifestaciones neurol\u00f3gicas se clasificaron, por un lado, en las que pod\u00edan afectar al Sistema Nervioso Central (Cerebro y M\u00e9dula Espinal), observ\u00e1ndose como mareos, dolores de cabeza, deterioro de la consciencia \u2013somnolencia, estupor, coma\u2013, confusi\u00f3n, accidentes cerebrovasculares (ACV), convulsiones o falta de coordinaci\u00f3n de movimientos, y por otro, en las que compromet\u00edan al Sistema Nervioso Perif\u00e9rico (nervios), presentando alteraciones o p\u00e9rdida del gusto y olfato, as\u00ed como discapacidad visual o da\u00f1o muscular.<\/h6><h6><br \/>Los pacientes ten\u00edan en promedio cerca de 53 a\u00f1os y 127 eran mujeres (59,3%); 88 casos fueron clasificados como severos y 126 como no severos.\u00a0De todo el grupo, 83 individuos (38,8%) presentaban una patolog\u00eda preexistente, principalmente diabetes e hipertensi\u00f3n.\u00a0Un 61,7% presentaba fiebre y un 50% tos, que eran parte de los s\u00edntomas cl\u00e1sicos. Pero llam\u00f3 la atenci\u00f3n que los casos severos presentaban en muchas ocasiones menos s\u00edntomas comunes y m\u00e1s signos neurol\u00f3gicos como ACV, alteraciones de consciencia, desorientaci\u00f3n o confusi\u00f3n y da\u00f1o muscular. Este grupo, clasificado como \u201csevero\u201d, adem\u00e1s estaba asociado a pacientes de 58 a\u00f1os de edad en promedio y con alguna patolog\u00eda cr\u00f3nica preexistente, principalmente hipertensi\u00f3n.<\/h6><h6><br \/>En total, de los 214 pacientes, 78 presentaron manifestaciones neurol\u00f3gicas (36,4%).\u00a0Las m\u00e1s frecuentes a nivel del SNC fueron\u00a0mareos y dolores de cabeza\u00a0(53 individuos; 24,8%) y, en el SNP,\u00a0alteraciones del gusto y olfato\u00a0(19 personas; 8,9%). Curiosamente, la mayor\u00eda de estos s\u00edntomas ocurr\u00edan al inicio de la enfermedad, entre los d\u00edas 1 y 3 desde la admisi\u00f3n en el hospital. Adem\u00e1s, en algunos casos, los pacientes presentaron dolores de cabeza y otros s\u00edntomas neurol\u00f3gicos antes de manifestar fiebre o tos.<\/h6><h6><strong><br \/>Alteraciones del sistema nervioso<\/strong><\/h6><h6>Cuando los investigadores chinos revisaron los ex\u00e1menes de laboratorio del grupo \u201csevero\u201d, tales como el hemograma o perfil bioqu\u00edmico, observaron que presentaban evidentes se\u00f1ales de procesos inflamatorios, tendencia a la formaci\u00f3n de co\u00e1gulos y alteraciones en m\u00faltiples \u00f3rganos, como el h\u00edgado o ri\u00f1\u00f3n, en los casos m\u00e1s graves. Por otra parte, en pacientes con compromiso neurol\u00f3gico se observaron alteraciones menores en sus ex\u00e1menes de laboratorio como resultado de una respuesta inmune m\u00e1s activa.<\/h6><h6><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-15012 alignright\" src=\"https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/sarscov2-300x243.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"243\" srcset=\"https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/sarscov2-300x243.jpg 300w, https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/sarscov2-768x623.jpg 768w, https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/sarscov2-678x550.jpg 678w, https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/sarscov2-60x50.jpg 60w, https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/sarscov2.jpg 1023w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><br \/>Si bien este estudio chino es uno de los m\u00e1s detallados, en otros lugares del mundo tambi\u00e9n se han descrito alteraciones del sistema nervioso en pacientes con COVID-19. En Estrasburgo, Francia, Julie Helms, del Hospital Universitario de Estrasburgo, y su grupo de investigadores observ\u00f3 entre marzo y abril de este a\u00f1o que de 58 pacientes con infecci\u00f3n severa de SARS-CoV-2, 49 (84%) presentaban manifestaciones como\u00a0confusi\u00f3n, agitaci\u00f3n, falta de atenci\u00f3n, desorientaci\u00f3n o dificultad para organizar los movimientos,\u00a0mientras que las resonancias magn\u00e9ticas indicaban signos de\u00a0encefalitis\u00a0(inflamaci\u00f3n del cerebro),\u00a0meningitis\u00a0(inflamaci\u00f3n de las membranas que rodean el cerebro y m\u00e9dula espinal)\u00a0o hemorragias.<\/h6><h6><br \/>Por otra parte, Andrea Giacomelli, del Departamento de Ciencias Biom\u00e9dicas y Cl\u00ednicas de la Universidad de Mil\u00e1n (Italia), junto a otros investigadores, decidieron enfocarse en encontrar s\u00edntomas menores que permitieran detectar la enfermedad en etapas tempranas. Es por esto que, en marzo de este a\u00f1o, realizaron un cuestionario a 59 pacientes diagnosticados con COVID-19. De ellos, 20 informaron de al menos una alteraci\u00f3n olfativa o gustativa, y 12 presentaron los s\u00edntomas incluso antes de ser admitidos en el servicio de salud. Antes de la hospitalizaci\u00f3n eran m\u00e1s frecuentes las alteraciones de gusto que de olfato, siendo estas m\u00e1s comunes en mujeres. Sin embargo, una vez terminada la hospitalizaci\u00f3n, las alteraciones de olfato y gusto eran igual de frecuentes en hombres y mujeres.<\/h6><h6><br \/><br \/>Recientemente fue publicado un art\u00edculo en la revista\u00a0<em>Nature Medicine<\/em>, donde Cristina Menni y su equipo desarrollaron una aplicaci\u00f3n para dispositivos m\u00f3viles en Reino Unido y Estados Unidos, de manera que las personas pudieran registrar sus s\u00edntomas en ella. M\u00e1s de 2 millones de personas registraron sintomatolog\u00eda, de las cuales 789 mil ten\u00edan potenciales signos de COVID-19, pero de ellas solo 7.178 dieron positivo en la prueba de detecci\u00f3n del virus: 6.452 en Reino Unido y 726 en EE.UU. De los infectados, m\u00e1s del 60% report\u00f3 haber tenido p\u00e9rdida de gusto u olfato.\u00a0<\/h6><h6><br \/>Estos investigadores realizaron una serie de an\u00e1lisis estad\u00edsticos con el fin de averiguar qu\u00e9 s\u00edntomas estaban asociados de forma m\u00e1s consistente con la presencia del virus, desde dolor abdominal, delirios o diarrea a simple falta de apetito. Aunque los s\u00edntomas son autorreportados y tales datos no reemplazan la evaluaci\u00f3n cl\u00ednica, en este trabajo los investigadores informan que\u00a0la p\u00e9rdida de olfato y gusto puede ser un predictor potencial de COVID-19, junto con otros s\u00edntomas ya m\u00e1s establecidos, como fiebre y tos persistente. Adem\u00e1s, identific\u00f3 una combinaci\u00f3n de s\u00edntomas como fatiga, tos y p\u00e9rdida de apetito que, en conjunto, podr\u00edan identificar a individuos con COVID-19.<\/h6><h6><br \/><strong>\u00bfC\u00f3mo puede este virus invadir nuestro sistema nervioso?<\/strong><\/h6><h6>Para entrar en las c\u00e9lulas de nuestro cuerpo, el SARS-CoV-2 utiliza el receptor para la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2), que se encuentra en muchas c\u00e9lulas de nuestro organismo: en las v\u00edas respiratorias, vasos sangu\u00edneos, ri\u00f1ones e intestinos, as\u00ed como en neuronas y c\u00e9lulas gliales del cerebro y sistema nervioso. Aunque no se conoce exactamente la ruta que sigue el virus para llegar al sistema nervioso, las principales teor\u00edas plantean que invade directamente las terminales nerviosas, actuando de forma muy similar a la versi\u00f3n anterior del virus (SARS-CoV).<\/h6><h6><br \/>Las neuronas, que son las c\u00e9lulas que conforman nuestro sistema nervioso, tienen mecanismos que les ayudan a transportar mol\u00e9culas y se\u00f1ales entre ellas, por lo que, si son infectadas por un virus, este podr\u00eda migrar e infectar otras neuronas. La organizaci\u00f3n y disposici\u00f3n anat\u00f3mica que poseen los nervios olfativos que est\u00e1n dentro de la nariz favorecen la comunicaci\u00f3n directa con las neuronas del bulbo olfatorio y la zona anterior del cerebro, de manera tal que, si respiramos las peque\u00f1as gotitas que emite alguien que tose y que posee el virus, este podr\u00eda llegar al cerebro a trav\u00e9s del tracto olfatorio y causar da\u00f1o nervioso.\u00a0<\/h6><h6><br \/>El otro principal postulado hace alusi\u00f3n a que, una vez que el virus est\u00e1 dentro de la c\u00e9lula, se replica muchas veces siendo liberado a la circulaci\u00f3n sangu\u00ednea. Esto activa la respuesta inmune, produciendo altos niveles de prote\u00ednas que regulan procesos inflamatorios (citoquinas), que causan que la red de vasos sangu\u00edneos y de c\u00e9lulas estrechamente unidas, que en condiciones normales evita que sustancias da\u00f1inas penetren en el cerebro (barrera hematoencef\u00e1lica), se haga m\u00e1s permeable, promoviendo que el virus ingrese al cerebro y, por ejemplo, se inflame (encefalitis).\u00a0<\/h6><h6><br \/>Finalmente, aunque en Chile los casos de COVID-19 ya han superado los 200 mil, y nos hemos transformado en uno de los pa\u00edses con m\u00e1s casos por mill\u00f3n de habitantes, solo hay reportes menores de s\u00edntomas fuera de los habituales. A\u00fan no conocemos completamente el comportamiento de este virus, c\u00f3mo opera a nivel nervioso y si las consecuencias del da\u00f1o neurol\u00f3gico pueden permanecer en el tiempo. El llamado es a estar alerta y atentos a la nueva informaci\u00f3n que los investigadores reci\u00e9n comienzan a profundizar.\u00a0<\/h6><h6><em>\u00a0<\/em><\/h6><h6><em>Link art\u00edculo Mao L., Wuhan, China.\u00a0<a href=\"https:\/\/jamanetwork.com\/journals\/jamaneurology\/fullarticle\/2764549\">https:\/\/jamanetwork.com\/journals\/jamaneurology\/fullarticle\/2764549<\/a><\/em><\/h6><h6><em>Link art\u00edculo Helm J., Estrasburgo, Francia.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nejm.org\/doi\/full\/10.1056\/NEJMc2008597\">https:\/\/www.nejm.org\/doi\/full\/10.1056\/NEJMc2008597<\/a><\/em><\/h6><h6><em>Link art\u00edculo Giacomelli A., Mil\u00e1n, Italia.\u00a0<a href=\"https:\/\/academic.oup.com\/cid\/advance-article\/doi\/10.1093\/cid\/ciaa330\/5811989\">https:\/\/academic.oup.com\/cid\/advance-article\/doi\/10.1093\/cid\/ciaa330\/5811989<\/a><\/em><\/h6><h6><em>Link art\u00edculo Menni C., UK-EEUU.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41591-020-0916-2\">https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41591-020-0916-2<\/a><\/em><\/h6><h6><em>*Este art\u00edculo fue publicado en El Mostrador en virtud del convenio con el Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valpara\u00edso.<\/em><\/h6>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Neuronews: El COVID-19 puede enfermar el cerebro\u00a0Por Constanza Contreras\/ CINV.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":15012,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[184],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15010"}],"collection":[{"href":"https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15010"}],"version-history":[{"count":23,"href":"https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15010\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15132,"href":"https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15010\/revisions\/15132"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/15012"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15010"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15010"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/magisterneurociencia.uv.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15010"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}